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lunes, 8 de octubre de 2012

Las Ventas confirma a Fandiño


Iván Fandiño, al natural. Foto: Las-Ventas.com
Distancia, mucha distancia. El inmenso ruedo de Las Ventas entre toro y torero. La muleta y el pecho por delante. Iván Fandiño conoce a  Madrid, Las Ventas espera a Iván Fandiño. Curioso que el de Valdefresno fue protestado duramente para que fuera devuelto por falta de fuerza en el primer tercio, pero se vino arriba y dio un espectáculo digno de toreo grande. Pero tras el primer pase de cada tanda, el de la emoción, sobre vinieron series que se difuminaban hasta el remate con el de pecho. Perseguía esa oreja que no llegó por el fallo con el verduguillo.

Sergio Aguilar, roto con la izquierda. Foto: Las-Ventas.com
Pero la oreja llegó en el primer astado de su lote al que le obró una faena que rompió por el pitón derecho. Se colocó bien para robarle muletazos porque salía suelto en el remate. Incluso tras un descabello, el público pidió el trofeo que fue concedido por el usía ante el desconcierto de gran parte del público. Pero en el recuerdo quedará el arrojo, el valor, las ganas y el querer triunfar en la plaza más importante del mundo. Más de uno se acordó de Antoñete, de Cesar Rincón y eso en Madrid pesa.

Cuando torea Sergio Aguilar casi nadie se entera. Pero los pocos que saben apreciar la grandeza de este torero, disfrutan en cada actuación. El primero fue un manso de libro, de los que te hacen pasar un quinario en la puerta de chiqueros. El madrileño fue donde el toro quiso, donde se sentía cómodo y allí le robó todo lo que tenía jugándose literalmente la vida. ¡Que naturales que rodeaban el cuerpo de Aguilar! Con el vendaval que hacía de la muleta un paño menor, se puso el torero a un palmo de terreno entre el toro y las tablas y por allí le hizo pasar cuantas veces quiso. ¡Torerazo!  

El Chano volvió a sonreir, volvió a recibir una ovación de la plaza que tantas veces le sacó a saludar. El torero, postrado en una silla de ruedas, se emocionó cuando David Mora le brindó el tercero de la tarde. En lo estrictamente taurino, el toledano está irreconocible. Poco o nada queda del torero que enamoró el pasado año. El primero de su lote fue el mejor del encierro pero no terminó de acoplarse en ningún momento. Lo más destacable fue un galleo por chicuelinas dejando en largo al toro y una perfecta larga cambiada a porta gayola en el último toro de la tarde.


Segundo festejo de la Feria de Otoño. Toros de Valdefresno, desiguales de presentación, el 3º noble y de buen juego. Casi lleno.

- Sergio Aguilar (Sangre de toro y oro) ovación y silencio.
- Iván Fandiño (Verde y oro) oreja tras aviso y vuelta tras petición.
- David Mora (Lila y oro) pitos y silencio.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Sergio Aguilar: «Madrid comprende perfectamente mi toreo»



Lo dijo Juan Belmonte, «En la vida se torea como se es». Pocas afirmaciones son tan representativas como en el caso del madrileño Sergio Aguilar. De toreo largo y profundo, lleva el canon de la pureza hasta las últimas consecuencias. Y a su vez tranquilo, pausado, reflexionando al término de cada pregunta. El domingo se enfrenta a una cita clave en Madrid. En los pasillos de Las Ventas todavía resuenan los soberbios naturales que pegó en la Goyesca del 2 de mayo.

-Tal y como están las cosas, torear en Madrid es el mejor escaparate.
-Esta temporada no está siendo nada fácil arreglar contratos, para los toreros en mi situación Madrid es la única solución. Espero que el encierro de José Luis Pereda permita expresarme, porque a veces he venido a Las Ventas con corridas de pocas garantías. Hasta que no salga el toro nunca se sabe, pero tengo mucha esperanza.

-¿Por qué no tuvo repercusión la tarde del 2 de mayo?
-Es algo que nunca me he explicado. Tuve una actuación muy seria con dos toros que no me dieron muchas opciones y todo el mundo salió hablando muy bien. Lo preocupante es que no se ha traducido en más contratos y en la posibilidad de haber entrado en otras plazas. Aún así, el domingo espero mejorarlo.

-Por ejemplo, no pudo entrar en San Isidro un torero tan querido en Madrid.
-Esa tarde fue muy rotunda, pero estaba la feria cerrada. Lo pasado, pasado está. Lo importante es que tengo mucha ilusión, hay que mirar al futuro.

-¿Cómo lleva la temporada?
-Me encuentro muy seguro porque me están saliendo las cosas bien. Aunque dependemos del toro, las sensaciones son muy buenas y en cuanto haya un toro lo podré aprovechar como ha sucedido en muchos sitios.

-Tan sólo ha toreado seis festejos esta temporada, ¿Cómo esta viviendo la reducción de festejos?

-No es agradable estar tanto tiempo parado, no queda otra que aceptarlo y seguir en tu linea. Tengo claro el camino que debo seguir, se me tiene que respetar como torero en las plazas en las que estoy anunciado. Por eso estoy toreando poco pero con garantías. Verte anunciado en Madrid te transmite ilusión y te permite pensar que el camino se va a despejar con esa actuación.

-En Francia suelen darse cuenta antes de los toreros de más proyección.
-Allí hay muchas plazas en las que existen comisiones. El sistema es otro y el que está bien lo repiten. Suelen fijarse en toreros jóvenes y tuve la fortuna de que lo hicieran en mí cuando empezaba. Y como respondía, me volvían a poner. Poco a poco vas ganándote el puesto. Esta gestión se traduce también en plazas llenas. Por ejemplo, en Dax toreé con Diego Urdiales y Juan del Álamo con «No hay billetes» en un cartel en el que en España no llenaríamos ni una plaza. Es un ejemplo de gestión.

-¿Un torero de su concepto, puro y sin alardes a la galería, puede en ocasiones ser frío para el tendido?
-Por eso torear de Madrid ilusiona tanto. Allí entienden mi toreo perfectamente porque son muy aficionados, como en Francia. Pero también en otras plazas, el año pasado pude entrar en Andalucía y realizando mi toreo pude cortar muchas orejas. Creo que si tiene cabida en muchos sitios.

-En el recuerdo estará la grave cornada a Fernando Cruz.

-Se me pusieron los pelos de punta cuando me enteré. Sentí una mezcla de rabia e impotencia... Porque es un torero que siempre que le han dejado ha dado la cara. yo le considero uno de los que debería estar en otra posición. La cornada es otro duro golpe a la lucha personal que lleva toda su vida. Ser torero te obliga a dejar mucho en el camino y fíjate lo que se ha llevado. Hablé hace dos días con él y estaba muy ilusionado porque le habían salido las cosas muy bien en el campo. Duele sentir tan cerca la cara más amarga del toreo.

Entrevista publicada 16/8/2012 en La Razón.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Tres conceptos de buen toreo


Foto: Las-Ventas.com
 Muy en corto, luciéndose. Ofrecía el pecho al toro, su vida. Directo hacia el siete caminando iba hacia el toro, ¿Se acuerdan de Montoliú? Pero el toro no le hacía caso, no echaba cuentas a aquel torero que iba jugándose el tipo sin trampa ni cartón. Pero a la media luna, cuando el torero se veía apretado por las tablas, el toro decidió arrancarse para encontrarse con él y clavar un par en la yema. Emocionante, los tendidos en pie. Grandioso. Luis Carlos Aranda, maestro de plata.

Foto: Las-Ventas.com
Tras este gran par, la tarde cogió vuelo y lo aprovechó Morenito de Aranda que se rompió al natural en algunos momentos de este noble tercero. El toro no rompió, quizá porque le faltó tirar un poco más de él. El más noble, pero el menos encastado de la tarde, o lo que es lo mismo el más “toreable” como le gusta decir a los ganaderos modernos. El último de la tarde fue el más basto, tuvo que sacárselos uno a uno, cruzándose entre natural y natural. Una entera en buen sitio animó a pedir la oreja que desoyó la presidencia con buen criterio pues no hubiera tenido sentido dársela tras habérsela negado en el tercero con el que estuvo mejor. Hace falta un punto más para reventar la plaza, condiciones tiene para ello.
Foto: Las-Ventas.com

Cada día entiendo menos al público de Madrid, afamado por entendido y coherente. Levantaron más palmas el gesto de cruzarse de Morenito que la faena que hizo Sergio Aguilar al quinto de la tarde. Un manso encastado con mucho que torear, se revolvía buscando la tela y a veces se colaba provocando la emoción que muchos dicen haber perdido. Para no perder la vista del ruedo. Torero valiente el madrileño, que aguantó miradas que causaban pavor. Le robó todo lo que tenía. Importantísima dimensión en una faena casi secreta de la que solo se enteraron unos pocos, muy pocos. También pechó con el peor de la tarde, manso de libro no quería ni ver los capotes en los primeros tercios, ni la muleta. Es un torero para seguir esperándolo, algún día la moneda de la suerte caerá de cara. Esa que tantas veces le dio la espalda.

El Fundi volvió a dar una lección en la catedral del toreo. En el primero, un sobrero atacado de kilos de la ganadería de José Luis Iniesta, consiguió educarlo para que sirviera para la lidia, lo que parecía imposible en los primeros tercios. Casi por arte de magia terminó el toro entregado en los medios dejándose querer por el de Fuenlabrada. El truco es muleta, toques, alturas… Una masterclass de toreo que continuó en el cuarto. Un toro de buenos finales que repite con celo, muy encastado que no le dejaba respirar. Poco a poco le fue metiendo en la tela, pero sin despistarse pues se revolvía buscándole los tobillos. Faena larga pues sonó un aviso sin todavía haber cambiado el estoque, pero no importó porque aquello tenía emoción.

El público aplaudió al toro, ¿Por qué? ¿Para castigar al torero? ¿Acaso solo vale el toreo de cortar orejas, de lucirse? La corrida tuvo mucho que torear pues hubo toros que aunque mansos, salieron muy encastados no dejando respirar a los toreros. Este comienzo de temporada está siendo muy extraño en el comportamiento del que pasa por caja. Otro detalle muy feo fue no acordarse de Florito en un día tan especial. Ningún torero le brindó un toro, menos mal que pudimos rendirle un pequeño homenaje ovacionándole cuando metía al primero, devuelto por una cojera en la mano izquierda.

Madrid. Un tercio. Toros de Los Bayones manos pero encastados, 3º noble sin clase. 1º Bis de José Luis Iniesta manso de libro. 6º Abilio y Ramiro Hernández parado.

- El Fundi (Vainilla e hilo negro) Ovación y palmas tras aviso
- Sergio Aguilar (Grana e hilo negro) Ovación y palmas
- Morenito de Aranda (Azul e hilo negro) Vuelta tras petición en ambos

domingo, 22 de mayo de 2011

Si Pablo Romero levantara la cabeza


Qué pena. Tan bonitos por fuera como feos por dentro. Pero lo tienen todo permitido, ni mú de los entendidos, ni un solo grito, ni un solo pito en el arrastre. No se puede jugar con la doble moral de si es Domecq no me gusta y si es cárdeno me apasiona.

Lo de Partido de Resina está vacío por dentro. Es todo fachada, no embiste ni a una mosca. La cabeza por las nubes y sin humillar ni por equivocación. Toros desagradecidos ante una terna muy dispuesta y con ganas. Tres toreros que se merecen una repetición con una vacada que pueda embestir porque actualmente hay muchas que hace años que no embisten, con nombres y apellidos. Y eso que solo se lidiaron 4 ejemplares de la ganadería titular porque solo se aprobaron 5 y el segundo fue devuelto. Los remiendos fueron de Nazario Ibáñez, flojo pero pedía todo por debajo, y Los Chospes, buen inicio pero a menos.

Ambiente muy mexicano en la plaza por la presencia de uno de los importantes de allí, Ignacio Garibay que vuelve después de su confirmación hace 9 años. Una actuación muy firme y sólida ante un lote que tuvo al flojo pero noble primero de Ibáñez con el que consiguió ligar la única tanda de la tarde. Mató de una estocada en los bajos que deslució su aseada labor. Con el cuarto poco pudo hacer. Solo pudo justificarse y caer herido después de haber sido prendido por el lateral del muslo después de una espectacular caída. Aguantó como un valiente hasta pasaportar al de Pablo Romero y cruzó la plaza entre la ovación del respetable.

Serafín Marín vive un gran momento. Llegaba después de un gran final de campaña con el indulto en Barcelona y el comienzo con Madrid y Zaragoza. El catalán tuvo que ver como una vez más le se le fue al corral otro toro en la capital, recordemos aquel de Navalrrosal que le puso en órbita y los dos que lidió el pasado domingo de Ramos. Se entendió bien con el de Los Chospes al principio, dándole distancia en los primeros compases de la faena. Poco a poco se vino a menos pero la disposición de Serafín con unas ajustadas manoletinas y una escalofriante cogida entrando a matar que casi le parte el pecho, hizo al público meterse en la faena y le pidió una oreja. Dio una importante vuelta al ruedo.

Sergio Aguilar es un gran torero, un torerazo. Torea al malo como si fuera bueno, así que ¡Cómo toreará al bueno! Entre las corridas duras y la mala suerte no acabamos de ver en todo su esplendor al madrileño. La muleta puesta por abajo y la cara del toro por el cielo de Madrid. Es necesario verle con un toro con el que pueda demostrar donde está su techo. Su concepto puro y clásico del toreo hace que apetezca mucho volver a verle.