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jueves, 13 de octubre de 2016

'El arquitecto de San Isidro'
(Los Artífices de San Isidro I)


La historia de la creación de San Isidro es apasionante. A pesar de que Las Ventas se inauguró oficialmente el 21 de octubre de 1934 -aunque ya antes se habían celebrado varios festejos-, no fue hasta 1947 cuando la marca dedicada al santo congregó el abono más importante de la temporada madrileña y el referencia en el mundo en toda la órbite taurina.

Desde 1935 con la primera temporada al completo, pasando por el parón durante la Guerra Civil, Las Ventas acogía festejos todos los domingos, algunos jueves y en todas las festividades, sobre las que destacaba el festejo extraordinario del 15 de mayo, debido a su condición de plaza de temporada. El empresario argentino Fernando Jardón, con la empresa Plaza de Toros de Madrid SA, se hizo con los designios empresariales tras ceder los terrenos donde se encuentra la plaza.

Por desgracia, ni Fernando Jardón que se involucró desde el primer momento en la construcción de la plaza, ni el arquitecto Espaliú, ni Joselito El Gallo como auténtico artífice pudieron contemplar la obra terminada. Así, su hijo y heredero, José María Jardón Torroba, se hizo cargo de la empresa y comenzó la primera etapa de una plaza que comenzaba sus designios en la historia.

Fue entonces cuando en 1946, Jardón puso en manos de Livinio Stuyck el futuro de la plaza de Las Ventas. Stuyck era un joven empresario de origen belga que apenas había tenido contacto con los toros pero tenía reconocida reputación en otros campos. La empresa se encontraba en una pésima posición económica y necesitaban un golpe de efecto para retornar la situación.

Livinio Stuyck, junto con José Antonio Chopera
Livinio Stuyck tenía una obsesión: agrupar una feria en días consecutivos donde estuvieran reunidos los mejores carteles. De esta forma quería trasportar la idea que ya estaba triunfando en Sevilla, Bilbao, Valencia... En Madrid estaba claro que tenía que ser en torno al 15 de mayo.

Los pingües beneficios que trajo la temporada de 1946, que ayudó para contraer la gran deuda que tenía la empresa, animó a Stuyck a crear la primera Feria de San Isidro en 1947 con cuatro corridas de toros y una novillada. El primer San Isidro contó con Pepe Luis Vázquez como eje y tuvo mejor resultado para el incipiente empresario que para los aficionados. (foto primer cartel).

Además, el revolucionario Stuyck fue el impulsor de la construcción de La Venta del Batán en 1950, gracias a la cesión del alcalde de Madrid José María Moreno Torres. Mientras, en 1962 celebró la primera Feria de Otoño. 

Nueva Plaza de Toros de Madrid SA controló Las Ventas hasta 1979. La familia Jardón tuvo el dominio desde si inauguración y, tras una prórroga, decidieron sacar la plaza a concurso. Los años 80 comenzarían con polémica e inestabilidad. San Isidro ya era el referente del año.

Primer reportaje de la serie 'Los Artífices de San Isidro'

jueves, 24 de mayo de 2012

Destellos en el desierto de la bravura


Foto: Sara Hernández
La corrida de toros tiene que tener una premisa fundamental, el toro. Sin él, este espectáculo se desmorona. Es inadmisible que en una corrida de máxima expectación pasen por los corrales 14 animales para que los 6 que se han aprobado sea lo más parecido al bovino que al toro bravo de lidia. La corrida de Juan Pedro Domecq, que descubrió por la mañana el azulejo a la corrida más brava del curso pasado (casualidad, no había figuras), echó por tierra la ilusión de los que pasaron por taquilla. ¿Deberían dar explicaciones de lo que está pasando empresa, equipo veterinario y veedores? Es obvio. ¿Lo harán? Tened por seguro que no.

Entre este oasis de ausencia de casta y de fuerza, surgió el de La Puebla. Únicamente él podía sacarnos del sopor en el que habíamos entrado y parecía que no podíamos salir. Únicamente dos tandas, o tres… Lo que duró el toro. Lo citó, embarcándolo en la muleta y reuniéndolo en el infinito con un temple exquisito, una lentitud que parecía que nunca terminaría. Cuando el “Bieeen” se transforma en “Olé”. Esa es la clave. Y ese final del muletazo, el que le hace ligarlo con el siguiente, el muñecazo que le da a los vuelos vida propia… ¡Cuanta belleza! Unanimidad, o casi. Cuando se echó la muleta a la izquierda todo se desmoronó. Una pena, pintaba en cante grande.
Foto: Sara Hernández

Pero no terminó ahí, pues en el sexto hizo el quite. Un quite polémico pues Fernando Lozano, apoderado del mexicano, le recriminó que lo hiciera y casi llegan a las manos. Normal, torear después de esas cuatro verónicas tiene que ser muy complicado. ¡Y qué verónicas! Ese capote es como si toreara solo, como si tuviera vida propia. Con la media el toro enterró los pitones en la arena, y ahí comenzó la polémica.

Foto: Sara Hernández
No fue la tarde de Talavante, aunque lo que tuvo delante tampoco motivaba para ello. Con el primero pareció que rompía cuando le aplicó la medicina de su muleta. A media altura con toques justos. Una tanda muy lenta rematada con un cambio de mano fue lo más destacado, pues aunque iba y venía no transmitía nada. Le exprimió. Con el quinto se sucedieron enganchones que deslucieron la composición.

Juan Pablo Sánchez confirmó la alternativa con un inválido que apenas se mantuvo en el ruedo. El que cerró la tarde nos despertó pues salió alegre y con brío. Apenas picado, tuvo recorrido y fijeza. El mexicano anduvo muy firme con naturales muy largos y templados. Claudicó el toro cuando se vio podido y tuvo que irse a por la espada. Su concepto puro y hondo puede funcionar. Un torero a tener en cuenta.

Madrid. Casi lleno. Toros de Juan Pedro Domecq. Terciados, flojos. Sin posibilidad de lucimiento. Poca duración. Sexto con recorrido y fijeza hasta que claudicó.

- Morante de la Puebla (Caña y oro) Pitos y división tras aviso.
- Alejandro Talavante (Lila y oro) Ovación y silencio.
Juan Pablo Sánchez (Blanco y plata) -Confirma alternativa- Palmas en ambos.

viernes, 18 de mayo de 2012

Lo que no entiende la técnica

Foto: Sara Hernández

Los sentimientos van más allá de la técnica. Es aquello que te pone los pelos de punta, que te llenan de lágrimas los ojos, lo que te arranca el olé. Porque producir arte, producir algo bello no tiene por qué entenderlo todo el mundo. Solo el tiempo, la historia, marcará la grandeza de nuestro tiempo. Aunque más de uno cierre los ojos y quiera que te cruces al abismo de lo que no son capaces de entender.
Foto: Sara Hernández


Algo que va más allá de la técnica es el coraje que le puso Sebastián Castella al aguantar en la plaza con una cornada en la ingle desde el primer muletazo al toro que abrió el festejo, porque aunque muchos no lo crean, estos toros también hacen daño. Y tiró de amor propio para sacar los momentos más brillantes de la tarde mientras su taleguilla iba tiñéndose de sangre. No le importó jugarse la pierna en una de sus tardes más cruciales, su futuro y crédito estaban en ello. El peligro fue latente durante toda la faena por lo que transmitió a los tendidos. Un estoconazo valió para pasear una oreja. Con el cuarto se pasó de faena, ante un flojo y mansurrón que tenía guasa, pues le buscaba a la salida de cada muletazo. Con su muerte, se retiró a la enfermería para ser operado. Detalle de grandeza.

Foto: @RociFresnos
Solo entiende de emoción y sentimientos un muletazo largo, hondo, enroscándose al toro casi 360 grados. ¿Acaso no cargaba la suerte? ¿O no adelantaba la pierna? Si retrasas la pierna, pero cargas todo el peso de tu cuerpo en esa pierna, ¿No es cargar la suerte?, ¿No se convierte el muletazo en eterno?, ¿No hay que tener más valor para ejecutar un muletazo en el que el toro recorre todo tu cuerpo, que en otro que solo pasa por ahí? Pero es lógico, no todo el mundo puede comprenderlo ni emocionarse con lo mismo. Lo que es intolerable es que intenten interferir en una faena hasta reventarla. Tanto fue así, que tras dos tandas de ensueño fue tal la intransigencia que le afectó psicológicamente, estando más pendiente de esas cosas que del toreo. Trabajo cumplido el de los saboteadores de figuras. Con el quinto echó en cara a los que tanto le criticaban que también sabe hacer eso que tanto critican. Se puso como un jabato jugándosela con un desagradecido que le buscaba cuando ligaba más de tres muletazos. De hecho, esquivó dos cornadas que iban directas a los muslos. Y aún sabiéndolo, siguió exprimiendo lo poco que tenía el burel. El día que vuelva a poner la plaza boca abajo los olés ganarán terreno a las protestas, pero también es taurino que haya división de opiniones y pasión en los tendidos. Es síntoma de que la fiesta está viva.
Foto: Sara Hernández


Pero tampoco entiende de cánones el sentimiento de un torero en un día tan jodido. Alejandro Talavante tuvo que pelear y dar la cara en una de sus tardes más duras. Pero toreó a gusto con el capote, variado pues las gaoneras, delantales, chicuelinas y toreros remates salpicaron toda su actuación. Con la franela sacó a relucir los cambios de mano marca de la casa, pero los toros deslucían su creación. O ese inicio de faena de regusto, combinando los estatuarios con ayudados por bajo. El sexto, reventado en varas, se desinfló tras un primer puyazo demoledor. Se paró y acortó distancias de manera dramática. No quiso perder la pelea ni dar un paso atrás.

Foto: Sara Hernández
Y qué decir de esa cuadrilla… Eso es un monumento por sí solo. Ya no hace falta un capotazo para colocar al toro en suerte. Simplemente un movimiento de izquierda a derecha de Curro Javier para dejarle colocado y Trujillo pueda poner un par monumental. Cada día, aumentan su leyenda.

Aunque quieran, aunque hoy lo hayan conseguido, nunca podrán reventar el arte, la emoción y los sentimientos. La intransigencia de hoy quedará en evidencia mañana. Tiempo al tiempo.

Madrid. “No hay billetes”. Toros de Victoriano del Río. Justos de presentación. Flojos y mansos. Con peligro sordo 1º, 4º y 5º.

- Sebastián Castella (Lila y oro) Oreja tras aviso y silencio tras aviso
- Jose María Manzanares (Purísima y oro) Ovación en ambos
- Alejandro Talavante (Negro y plata) Palmas y ovación tras aviso

martes, 15 de mayo de 2012

Más allá del valor


Foto: Las-Ventas.com
Nos cautivó en Sevilla. Su inexperiencia, llenaba la escena de tragicomedia, de frescura, de ilusión, de pasión. Unos le tildaron de temerario o inexperto, cuando critican a los novilleros cuajados con una técnica que les sobre pasa. Pero se jugó lo más valioso que tiene, su vida, por un momento de gloria. Tirar la moneda, eso que tanto se echa de menos en los ruedos hoy en día.

Foto: Las-Ventas.com
Hay toreros con misterio. Que tienen algo que se atisba y realmente ilusiona. Los oles rotos ante algo imperfecto, saben que hay materia prima. Gonzalo Caballero llegó a su segunda novillada con picadores con la mente clara y despejada. Podría haber levantado alguna duda su falta de técnica pero vimos a un torero evolucionado. El valor unido a las formas. Ya no era aquel chico temerario, ahí delante había un hombre con cabeza, asentado.

Foto: Las-Ventas.com
Con los primeros ayudados por bajo, el público entró en la faena. Sí, se rompió el madrileño y con él, el toro. Todo el cuerpo torea, la cintura acompasando lo que dicen las muñecas, la barbilla hundida en el pecho apenas viendo de reojo que el novillo pasaba por ahí. Pero el siguió una trincherilla de cartel, y cuando se le quedó un poco más encima, salvó la papeleta con un molinete. ¡Cómo camina delante del toro!

¿Y la estocada? Si cae dos dedos más adelante lo parte en dos. Perfecto. Un volapié marcando los tiempos, entrado por derecho sin desviarse un ápice. Apenas unos instantes de petición valieron para que se le concediera la oreja. Y esa eterna vuelta al ruedo, que no quería terminar nunca, con el público sonriente e ilusionado pensando que hay futuro.
El sexto arruinó cualquier atisbo de Puerta Grande. Pero la gente salió hablando de Gonzalo Caballero, torero de Madrid.

Tanto Conchi Ríos como Tulio Salguero se vieron superados por sus respectivos lotes. No pusieron un argumento firme en el ruedo y sus faenas se desvanecieron.

Madrid. Más de tres cuartos. 3 Novillos de Buenavista, chicos, mansos, 3º noble. 2 de Fernando Peña, 4º bueno novillo, con recorrido y 6º rajado desde el primer tercio. 1º Bis Couto de Fornilhos, encastado.

- Conchi Ríos (Turquesa y oro) Pitos tras aviso y silencio
- Tulio Salguero (Verde pistacho y oro) Silencio y silencio tras aviso
- Gonzalo Caballero (Blanco y plata) Oreja y silencio

viernes, 11 de mayo de 2012

Historia de un rencuentro


Próxima estación: Manuel Becerra. Línea 6. Podría bajar directamente hasta el metro de Ventas, pero hay unos rituales que seguir. Subir las escaleras que te pasaportan a las puertas de la calle Alcalá, como el que baja del coche de cuadrillas para esconderse en un rincón del patio de cuadrillas. Nervios, ¿Qué pasará? Recto muy recto, con la chaqueta a modo de capote de paseo, en el hombro o en el antebrazo caminamos despacio, muy despacio hasta poder verla. Gustándote, mirando el ambiente, sin desviarte un ápice de esa línea recta que te llevará a sus brazos. El Rincón de Jerez, Los Timbales, Jarritus, el Cesar o La Tienta, cualquier sitio es bueno para hacer una pequeña parada, para rencontrarte con esos personajes que solo ves una vez a la semana, o durante la feria. Abrazos e invitaciones, surgen como si de una celebración se tratara.


Pero hay que continuar, apenas quedan 15 minutos y queda mucho camino por recorrer. Tras la esquina azul aparece ella, resplandeciente como cada año. Cada vez más bonita, como el buen vino. Son más de 80 años de historia, de encuentros y desencuentros. Pero ese último paso de cebra, antes de entrar a su vera… ¡Que largo parece! Como si nunca fueras a llegar hasta su acera para acariciarla. Y les miras... "Buenas tardes Yiyo, Bienvenida, ¡va por vosotros!", y piensas "Algún día os acompañará Chenel"

Foto: Las-Ventas.com
De reojo miras a la Puerta de los Sueños, la que corona a los reyes del toreo. Los más grandes han salido por allí y todos sueñan con conquistarla. Entrar por allí produce un respeto que quizá nunca pueda saltarme, por eso procuro evitarla. Demasiadas emociones, demasiada historia como para profanarla. Quizás sea más fácil entrar por el patio de arrastre. Un lugar más ameno y distendido, donde puedes encontrarte a toda la farándula del toreo, a los del clavel, a los aficionados y al público, recuerden que este es el espectáculo más democrático del mundo. Con el programa de mano, se completa una liturgia que se repite día tras día, tarde tras tarde donde se van renovando las ilusiones que se pierden la noche anterior.

La Feria más importante del universo taurino ha arrancado esta tarde en Madrid. ¡Comienza San Isidro! Un mes de toros, de ilusión, de esperanza, de triunfo, de reencuentro, pero también de intriga, de miedos, de fracasos… San Isidro es el cetro del toreo, restando interés a ferias tan importantes como la de Jerez, Nimes o la corrida de Valladolid o Aranjuez.

Una corrida tan preciosa como mansa de El Cortijillo inauguró el año Hemingway no dando ni la más mínima oportunidad a los toreros que apenas justificaron su presencia.

Miguel Abellán logró muletazos brillantes en el primero de su lote, de los que pocos se enteraron. Largos y profundos, se los fue sacando de uno en uno hasta hilvanar una faena más que correcta. El cuarto se rajó en los primeros muletazos y hubo de buscarlo en toriles.

Leandro brilló en apenas tres tandas por la derecha con su primer oponente, pecando de algo despegado pero de buena composición. Mérito tuvo sacárselos por un izquierdo que desparramaba la vista. Una buena dosis de muleta corrigió el vicio, pero su mal fondo salió a relucir.

Inauguró la Feria confirmando la alternativa Antonio Nazaré, que pechó con el lote más deslucido. A este le hizo las cosas de manera muy inteligente, tapándole la salida ligándole redondos, porque su querencia natural le estropearía cualquier posibilidad. El que cerró plaza no dio más opciones que el resto de sus hermanos.

Con el arrastre del sexto, volvemos a hacer ese paseillo, pensando... Con la mirada perdida recordando lo que ha sucedido. Pero mañana será otro día y volveremos con la ilusión renovada, con ganas de encontrarnos con otra historia.

Madrid. Casi lleno. Toros de El Cortijillo, Lozano Hermanos (4º). Bien presentada, deslucidos y mansos en general. Sin opciones.

-  Miguel Abellán  (Blanco y plata) Silencio y silencio 
- Leandro (Corinto y oro) Silencio y silencio tras aviso 
- Antonio Nazaré (Lila y oro) Silencio en ambos

miércoles, 6 de abril de 2011

Un San Isidro sin complejos


Los Choperita se la juegan y eso se nota. Ya huele a nuevo pliego, a salida a concurso de la plaza más importante del mundo y parece que se quieren volver a quedar. Y han bordado la feria, todo hay que decirlo. Por lo que no caben más excusas para el futuro, esta feria si se puede hacer.

Están todos los que tienen que estar, no falta “ninguno”. Bien combinados y donde tienen que estar, en San Isidro y no el invento del Aniversario. Me gusta que vuelva a ser lo de antes. Carteles con la zona media privilegiada, con los toreros que gustan a Madrid y las figuras en las fechas clave. No se puede pedir más, luego saldrá el toro y lo hará mejor o peor pero a mes y medio vista pueden lucirse los carteles sin ningún complejo.

Destacado es la presencia de los mexicanos Garibay, la confirmación de Saldivar y Joselito Adame y el novillero Diego Silveti. Un homenaje a una tierra taurina por excelencia que hace años que no tiene tanta presencia en Madrid, falta la incursión de Israel Téllez que parecía que iba a confirmar y Juan Pablo Sánchez, la nueva sensación.

Me faltan toreros con clase, con pellizco, de los que merece la pena ir a ver porque siempre puede pasar algo. Uno de ellos porque es su año de despedida Manolo Sánchez, un torero con mucha clase que ha salido poco de Valladolid, pero siempre ha demostrado su firmeza y torería. Los otros son Luis Vilches o José Luís Moreno, un torerazo que sigue esperando a que le llamen, después de demostrar que sabe torear y Oliva Soto que se merece un puesto, donde sea, pero por lo menos tener la oportunidad de ir. Podrían salir muchos nombres más como Frascuelo, el consentido de la afición, pero las plazas son las que son. Por no nombrar los casos ya conocidos de Ponce y Julio Aparicio.

La prefería y la Feria de la Comunidad son muy interesantes. Están compuestas por una novillada y cuatro corridas con toreros que no van a tener un puesto en San Isidro pero que se merecen ir a Madrid. Destaca la confirmación del valenciano Tomas Sánchez y el sevillano Pepe Moral. Las ganaderías tendrá el nivel de Hernández Plá y Conde de la Corte, un gusto para el torismo madrileño.

El 10 de mayo comienza la feria. La primera semana tendrá el aliciente de la corrida de José Escolar y la presencia de Morante el primer domingo de San Isidro. La segunda semana será la de los carteles más rematados. Empezará el lunes con la novillada de Flor de Jara y a partir del martes contará la presencia de Juli, Manzanares, Talavante, Cid… Para rematar el sábado con el choque de trenes entre Pablo Hermoso y Diego Ventura. La última semana de la feria será la más torista, como ha sido tradición en los últimos años. Cerrará la corrida de Cuadri, como vigente triunfadora.

El aniversario ya es otra historia. El cuento que se inventaron hace unos años para celebrar el 75 aniversario de la plaza, ha perdido la importancia que tuvo. Ahora juntan a los jóvenes u otros que no han podido entrar en la feria como Victor Puerto o El Capea. También sorprende la confirmación del joven Jairo Miguel. Parece que tanto Uranga como Erice, padre e hijo, han escuchado los gustos de los aficionados y han rematado una gran feria, ya no hay excusa para otra feria como la del año pasado. Esperemos que el toro no lo descomponga…